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Popularmente conocida como Plaza de la Catedral, la Plaza de Regla es una de las más concurridas y transitadas de la capital leonesa.
Esta amplia plaza peatonal está presidida por emblemáticos edificios: la imponente fachada de la Pulchra leonina, el Palacio Episcopal, el antiguo edificio de Correos (construido en 1911), y la Casa Museo Sierra Pambley.
Otros elementos interesantes de la Plaza de Regla son: las gigantescas letras de «L E O N» (donde todo turista se toma una fotografía), la Cripta de Puerta Obispo (ruinas romanas), la escultura Padre e Hijo contemplando la Catedral, y el original Monumento a los Constructores de Catedrales.
Bajo los soportales de la plaza se emplazan la oficina de información turística y algunas tiendas de artesanías y souvenirs.
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Frente a nuestro monumento más representativo, la catedral de León, nuestra imprescindible ‘pulchra leonina» encontramos la escultura «Padre e hijo».
Como su propio nombre indica representa a un padre con su hijo, este último con una mochila a sus espaldas, que bien puede representar a los muchos padres que pasan son sus hijos por delante de la catedral camino o regresando del colegio.
Se trata de una escultura realizada en bronce por el escultor vallisoletano Jesús Trapote Medina en el año 1997 y ubicada en la plaza Regla.
En el año 2017 se hizo aún más famosa por un acto vandálico protagonizado por 2 jóvenes que la derribaron una madrugada de un fin de semana de mayo, lo que nos privó de su presencia durante los 5 meses que duró su restauración.
La escultura se titula Homenaje a los constructores de Catedrales, y fue realizada en bronce por el leonés Juan Carlos Uriarte en 1997. Está colocada frente a la Catedral de León.
La obra, en bronce, es un homenaje y reconocimiento a los trabajadores que construyeron las catedrales. Agradece y representa el trabajo de tantos artistas que con sus obras nos han dejado un rico patrimonio y una belleza sin par en nuestras ciudades.
Cuenta con numerosos detalles simbólicos: Las manos (donde los turistas y visitantes, a falta de tradición alguna -por la falta de historia del monumento- suelen colocar sus manos, como si fuera la tradición compostelana de la Catedral de Santiago) rinden homenaje a los canteros, vidrieros y herreros que participaron en su construcción.
La silueta humana representa a Nicolás Francés, autor del retablo mayor, y en el reverso hay una inscripción que nos habla acerca de la historia de la Catedral leonesa.
Es también llamada la Pulchra Leonina. Como es característico del arte gótico, no posee esculturas en sus espacios interiores, los capiteles no presentan imágenes y se alargan hacia el exterior, donde resaltan las colosales puertas y fachadas. Se enfrentó a múltiples reformas, sin embargo, en el siglo XIX fue restaurado su valioso estilo original. En 1966, un incendio acabó con la cubierta de las naves altas, que fueron restauradas más tarde.
Frente a la Catedral está la amplia plaza de Regla, un lugar propicio para tomarse la inolvidable e infaltable foto frente a la inscripción en bronce con el nombre de la ciudad, León.
CRIPTA ARQUEOLÓGICA DE PUERTA OBISPO
Se localiza en el costado sur de la Catedral, albergándose en su interior los restos arqueológicos hallados durante las excavaciones realizadas en el año 1986, con motivo de las obras de peatonalización en el entorno del primer templo leonés.
PORTA PRINCIPALIS SINISTRA DEL CAMPAMENTO DE LA LEGIO VII GEMINA
Este acceso de la muralla era una construcción monumental que permitía el paso al campamento de la Legio VII Gemina desde el este.
Se trataba de un gran puerta doble, flanqueada por dos torres gemelas, de las cuales solo la situada al lado norte se expone en esta cripta, mientras que la contraria subyace en la actualidad bajo la calle.
El paso se realizaba mediante dos pasajes cubiertos con bóvedas, a los que se accede mediante arcos de medio punto, de 4 m. de luz, abiertos en ambos extremos, que se cerraban mediante una puerta exterior de madera de doble hoja.
Edificada a finales del siglo I d.C. o comienzos de la siguiente centuria, a lo largo de la etapa romana la puerta sufrió diversas modificaciones en función de las necesidades defensivas, siendo las más importantes las llevadas a cabo a finales del siglo III d.C. o a comienzos del IV, en consonancia con la construcción de la muralla bajoimperial. En esos momentos se desmantela parte de la edificación y se clausura su acceso septentrional, además de sobreelevarse el nivel de circulación.
LAS TERMAS LEGIONARIAS
Los primeros restos de esta construcción, fueron descubiertos mediados del siglo XIX bajo la Catedral, con motivo de las obras de restauración que se efectuaban en el templo.
Por lo hasta ahora conocido, abarcarían un perímetro superior a las del edificio catedralicio, prolongándose bajo la actual plaza de la Regla, donde se hallaron restos de grandes estancias caldeadas mediante una cámara de aire en el subsuelo, por la que circulaba el aire caliente (hypocaustum).
El complejo termal requirió en su momento de un eficiente sistema de evacuación de las aguas residuales, al que se asocian los restos de las letrinas que se albergan en la cripta arqueológica, que ocupaban una de las esquinas de las termas.
La envergadura y calidad constructiva de las termas legionenses hicieron que el rey Ordoño I situara en ellas su palatium, tras la ocupación de la ciudad en el año 856.
Más tarde, en el 916, fueron donadas por Ordoño II para sede de la iglesia episcopal de Santa María, utilizándose una parte del antiguo edificio romano como panteón regio, hasta que esta función se trasladó, en tiempos de Ramiro II, a la iglesia de Palat del Rey.